Sobre los Monegros
Inmensas llanuras se abren paso ante los sorprendidos ojos de aquellos que nunca han visto los Monegros; campos de cereal salpicados de los vestigios de lo que antaño fueron extensos sabinares, singulares lagunas salinas, antiguas edificaciones que no han olvidado el abandono del éxodo rural y unos montes de matorral leñoso oscuro que rodean y moldean estas grandes extensiones para abrazarlas y desembocar en una extensa sierra. Los Monegros son, sin duda, uno de los territorios de mayor singularidad de la península ibérica. Un desierto que, en cuanto biodiversidad, tiene más de oasis que de desierto. Los ojos del naturalista, pronto se darán cuenta que son todo un hervidero de biodiversidad y no un secarral sin vida, un estereotipo que los lleva persiguiendo desde hace tiempo, del que, precisamente, no se libra de él ni en las propias civilizaciones que alberga.
Marco geográfico e introducción
Al noreste de la Península Ibérica, en la depresión del Ebro a su paso por la comunidad de Aragón, un característico paisaje se alza entre las provincias de Zaragoza y Huesca. Este paisaje, por capital Sariñena y por emblema la estepa y el calor en verano y el frío en invierno, es los Monegros. Razón no le falta a la toponimia del nombre, pues rápido se da uno cuenta que los ontinares y la monteriza chamuscada por el sol del verano -con perdón y excepción del verdor de la primavera- y las ennegrecidas piedras por el paso del tiempo tiñen los achaparrados montes de gran parte de la comarca.
No obstante, los más de 2700 km2 de comarca con poco más de 20.000 habitantes no se resumen a secarral con pequeños núcleos urbanos salpicados a lo largo del paisaje. Así pues, aunque no lo parezca, los Monegros también albergan ríos, arroyos, lagunas, extensos bosques y multitud de especies tanto forestales, como esteparias o acuáticas de aves y en general todo tipo de fauna y flora. Es éste contraste el que hace que los Monegros y alrededores sea una de las zonas con mayor biodiversidad del país. A continuación, veremos un resumen de los hábitats que encontramos en los Monegros y alrededores.
Distintos tipos de hábitats de los Monegros
La estepa
La estepa es sin duda el hábitat y el paisaje más característico de la comarca de los Monegros. Una estepa, en este caso, cerealista. Una estepa española típica que ha sido transformada por el uso humano a lo largo de la historia en un medio más bien agrícola, que alterna campos de cultivo de cereal laboreados durante cientos de años con áreas de campos arbustivos, lagunas saladas rodeadas de flora halófila y pastizales, barbechos y eriales de gramíneas y otras plantas anuales. Podríamos separar algunos "subhábitats" de las estepas en:
·Campos de cultivo de cereal
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Es el uso del suelo más extendido en toda la comarca y alrededores, exceptuando las zonas no accesibles o no cultivables por el alto grado de salinidad que a menudo tiene el terreno, un terreno yesífero en su mayor parte y bastante pedregoso en el que crecen óptimamente algunos cultivos de cereal como el trigo, la avena, la cebada o el centeno. Entre algunas de las principales especies que aquí crían, encontramos al aguilucho cenizo (Circus pygargus) y el aguilucho laugnero (Circus aeroginosus) -véase siguiente punto-.
Cabe destacar la enorme importancia de las lindes de majanos (montones de piedras sueltas que han sido sustraídas del terreno de cultivo próximo) que en los Monegros son muy abundantes, especialmente en el sur de la comarca y que constituyen el lugar de cría de numerosas especies como el abundante mochuelo europeo (Athene noctua), la abubilla (Upupa epops) y numerosas especies de reptiles y mamíferos. También son de enorme importancia las antiguas casas de labor agrícolas y ganaderas como los mases o parideras, donde nidifican y de los que dependen una gran cantidad de especies como la lechuza (Tyto alba), el cernícalo primilla (Falco naumanni), la chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax), el cernícalo vulgar (Falco tinunculus), la carraca europea (Coracias garrulus) y el ya mencionado mochuelo europeo, entre muchas otras especies.
De forma más o menos regular, encontramos principalmente sabinas (albar y negra) esparcidas a lo largo de los campos de cultivo, siendo usadas para nidificar por especies como el pito real (Picus sharpei) y algunas rapaces que las utilizan a falta de cortados o árboles de mayor porte. Hay que remarcar la importancia de los ribazos y los taludes que delimitan algunos de estos campos, donde crían algunas especies como el abejaruco (Merops apiaster) y encuentran alimento y resguardo muchas otras.
Viejo mas abandonado
Bosques
Las masas forestales de los Monegros son mucho más comunes de lo que se cree. Masa forestal no es sinónimo ni de frondosidad ni de densidad. Los Monegros son un claro ejemplo de ello, aun así, con matices. Las masas forestales de la comarca y alrededores, están compuestas principalmente o por pino carrasco o por la sabina negra y albar. Las masas forestales más próximas a sierras y terrenos más irregulares suelen ser principalmente de pinos, con más árboles y por tanto mayor densidad y frondosidad y con menos matorral y más arbustos como los lentiscos o las coscollas. Comunes son siempre los romeros en ambos tipos de masas forestales. Es aquí donde podemos encontrar algunas especies nidificantes como el azor (Accipiter gentilis), el águila calzada (Hiraaetus pennatus), el ratonero común (Buteo buteo), el búho chico (Asio otus), el autillo europeo (Otus scops), la tórtola europea (Streptopelia turtur), el piquituerto común (Loxia curvirostra), el escribano montesino (Emberiza cia) e incluso de forma localizada, el arrendajo euroasiático (Garrulus glandarius), entre otras muchas especies de fringílidos, currucas, carboneros etc. Un buen ejemplo sería la zona alta de la sierra de Alcubierre, pues en la más baja, la masa forestal está compuesta principalmente por sabinas.
Cuando la masa forestal está compuesta por sabinas, ésta es mucho menos densa y frondosa, pues a menudo se intercala con pequeños campos de cultivo y los árboles suelen alcanzar mayores tamaños. Si bien aquí no se encuentran presentes algunas especies más forestales, sorprenderá la presencia del ya mencionado pito real, del que a menudo dependen algunas especies como la carraca, el autillo o la grajilla para usar sus nidos abandonados de temporadas anteriores. En invierno representan una buena zona de paso, invernada y alimentación de algunos túrdidos como el Zorzal real (Turdus pilaris), el zorzal alirrojo (Turdus iliacus) y más ocasionalmente, el mirlo capiblanco (Turdus torquatus).
Accidentes geográficos; barrancos, montes y sierras
·Montes y sierras
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En los Monegros, encontramos principalmente dos sierras que abrazan la comarca; la Sierra de Alcubierre y la Sierra de Sijena. En ellas encontramos masas forestales compuestas principalmente por pinos carrascos y sabinas negra y albar, además de algunas especies de matojos y arbustivas como el romero, ontinas, coscollas, lentiscos... como especies nidificantes encontramos principalmente las especies que ya hemos visto en el anterior punto, además de otras especies no forestales como la collalba negra (Oenanthe oenenthe), el roquero solitario (Monticola solitarius) y el avión roquero (Ptyonoprogne rupestris). Al ser espacios abiertos con áreas forestales, durante el invierno también encontramos a algunas especies como los ya mencionados zorzales reales, alirrojos y mirlo capiblanco y en ocasiones, el escribano cerillo (Emberiza citrinella).
·Barrancos y otras formaciones
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Pese a que en los Monegros no encontramos de forma habitual grandes barrancos, estos tampoco faltan en la geografía del terreno. Caben destacar algunos barrancos y formaciones rocosas como la Valcuerna, las espectaculares formaciones de Jubierre o las de San Caprasio. En estos barrancos nidifican una gran cantidad de especies de aves, principalmente medianas tirando a grandes como rapaces o córvidos. Entre algunas de las especies nidificantes, cabe destacar el búho real (Bubo bubo), el águila real (Aquila chrysaetos), el buitre leonado (Gyps fulvus), el alimoche (Neophron percnopterus) y el halcón peregrino (Falco peregrinus), además de los mencionados anteriormente roquero solitario, collalba negra, avión roquero etc. Volviendo a sus orígenes rupícolas, encontramos también otras especies como la chova piquirroja o incluso el cernícalo primilla. En invierno, y de forma más ocasional, pueden encontrarse treparriscos invernantes (Tichodroma muraria).
Hábitats de agua dulce; ríos, arroyos y lagunas
Si bien ya hemos visto que en los Monegros encontramos formaciones endorreicas de agua salada, cierto es que también las hay de agua dulce y que desembocan en otras masas de agua. Encontramos ríos como el Flumen, el Alcandre y el Guatizalema, además de arroyos como el de la Valcuerna, que es el único curso de agua que nace y desemboca en los Monegros, en este caso, en el río Ebro. En estos cursos de agua encontramos hábitats y paisajes que que se originan alrededor como sotos, graveras, carrizales... en ellos podemos encontrar algunas especies como el escribano soteño (Emberiza cirlus), el pico picapinos (Dendrocopos major), la oropéndola (Oriolus oriolus), el avión zapador (Riparia riparia) el martín pescador (Alcedo atthis) y la cada vez más abundante y extendida golondrina dáurica (Cecropis daurica), además de otras especies como ardeidas, anátidas, limícolas etc. En las lagunas permanentes de agua dulce como la laguna de Sariñena, entre los carrizales y tamarizales encontramos toda una variedad de especies palustres y acuáticas nidificantes como el bigotudo (Panurus biarmicus), el pájaro moscón (Remiz pendulinus), el escribano palustre (Emberiza schoeniclus) como nidificante ocasional*, el rascón (Rallus aquaticus), el calamón común (Porphyrio porphyrio), el avetorillo común (Ixobrychus minutus) y el avetoro común (Botaurus stellaris) de forma segura en al pasado pero sin datos recientes (*
Para un conocimiento más exhaustivo de los paisajes y hábitats de los Monegros y alrededores, se recomiendo encarecidamente visitar www.monteriza.com.
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